Garland F. Byers, Jr., con toga académica y estola roja, antes del servicio de consagración

Acerca del Obispo

El Reverendísimo*Garland F. Byers, Jr., J.D., D.D.

Obispo para las Naciones, bajo Comisión Apostólica


Garland F. Byers, Jr. es obispo en la sucesión apostólica histórica, consagrado el 20 de abril de 2013. No reclama autoridad diocesana ni territorial sobre ninguna iglesia ni denominación. Su llamamiento es el ministerio de la palabra escrita: presentar la sana doctrina ante el pueblo de Dios.† Aquí se presenta el registro de su bautismo, ordenación y consagración, junto con los documentos y las fotografías que verifican cada uno.

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Bautizado en Cristo

El Obispo Byers fue presentado por sus padres siendo niño de pecho y bautizado en la Iglesia Metodista de Caroleen, Carolina del Norte, el 7 de abril de 1968. Recibió ese bautismo de la mano del Señor, por medio de la fe de su madre y de su padre.

Certificado de Bautismo de Garland Franklin Byers, Jr.
Certificado de Bautismo, 7 de abril de 1968. Se han ocultado los datos personales.

Una iglesia familiar

Desde su nacimiento hasta que partió a la facultad de Derecho en el otoño de 1996, su hogar espiritual fue la First United Methodist Church de Caroleen. Era una iglesia familiar en el sentido más verdadero. Su padre y sus tíos, todos constructores de oficio, la edificaron con sus propias manos, y la mayor parte de la familia Byers adoraba allí.

La fe era el quehacer ordinario de la familia. Su padre sirvió como líder laico de la iglesia y dirigía los servicios siempre que el ministro ordenado estaba ausente. Uno de sus tíos sirvió como ministro metodista unido hasta su jubilación, y el hijo de ese tío lo siguió en el mismo ministerio y también se ha jubilado. Otro primo dirigió el coro de la iglesia durante décadas, y otros miembros de la familia sirvieron en distintas épocas en el consejo administrativo de la iglesia, enseñaron en la escuela dominical y ocuparon otros cargos en la iglesia. De niño, Garland cantó en el coro infantil.

Su familia en la iglesia era más grande que sus parientes de sangre. Muchos miembros con quienes no tenía parentesco fueron para él hermanos y hermanas en Cristo, y permanecieron cercanos a él a lo largo de toda su vida. Desde entonces ha regresado a adorar allí de vez en cuando.


El llamado al servicio

El Obispo Byers comenzó su carrera al servicio de los demás como agente de policía en Carolina del Norte a los veinte años de edad. Sirvió como policía municipal, como ayudante del alguacil del condado y, finalmente, como investigador estatal en la fiscalía de distrito de lo que entonces era el Distrito 29, un distrito de cinco condados. En casi ocho años en las fuerzas del orden, realizó numerosos arrestos por delitos graves y recibió varias menciones regionales por valentía y por servicio encomiable a la comunidad. En 1996, el Departamento de Justicia de Carolina del Norte le otorgó sus Certificados Básico, Intermedio y Avanzado de Aplicación de la Ley. El Certificado Avanzado lo posee aproximadamente el uno por ciento de los agentes del orden del estado.

En 1996, mientras servía como investigador jefe del fiscal de distrito, solicitó ingreso en la facultad de Derecho, fue aceptado y comenzó ese mismo año su carrera jurídica. A lo largo de su carrera jurídica, ha servido como fiscal bajo cuatro fiscales de distrito electos, abarcando en ocasiones siete condados. El resto de su ejercicio profesional ha sido como abogado litigante, representando a demandantes en reclamaciones civiles y defendiendo a acusados en causas penales, principalmente a clientes de escasos recursos.

Fue durante estos años cuando fue llamado al servicio de Cristo.


El llamado al ministerio

Hacia 2007, el Obispo Byers sintió el llamado del Señor a Su servicio. El Apóstol Pablo aconsejó:

“Cada uno en la vocación en que fué llamado, en ella se quede.”1 Corintios 7:20 (RVA 1909)

Era abogado cuando llegó el llamado, y siguió siendo abogado.

Desde el momento en que sintió ese llamado, buscó un cuerpo eclesial que se mantuviera en sucesión apostólica válida en el cual procurar la ordenación. Tenía abiertas muchas otras oportunidades, pero, a causa de la cuestión de la sucesión apostólica, el Señor lo condujo a la Lutheran Orthodox Church. Allí fue pastoreado por el Arzobispo Presidente Samuel Guido, Jr., entonces Arzobispo de toda la denominación, ante quien respondía y rendía cuentas directamente. Del Arzobispo Guido aprendió mucho acerca de la fe, acerca de cómo debe conducirse un ministro del Evangelio y acerca de la solemne responsabilidad que conlleva ese oficio.


Formación

El Obispo Byers no posee ningún título formal en teología. Su formación ha venido a través de años de estudio disciplinado y del ministerio bajo la guía del Arzobispo Presidente Samuel Guido, Jr. y del Obispo Michael J. Kline, de la Exorcist Order of St. Michael. Las destrezas del abogado (investigar una cuestión hasta sus fuentes y sopesar la autoridad y la evidencia) se trasladan de manera natural a los asuntos de la fe. Las ha aplicado a lo largo de muchas horas de estudio intensivo de las Escrituras, de los Padres Apostólicos, de los Padres del Desierto y de los concilios de la Iglesia.


Convicciones

El Obispo Byers confiesa plenamente el Credo de los Apóstoles como el credo de su fe, y cree también el Credo Niceno.

Cree que hay un solo Evangelio de Jesucristo. Donde las denominaciones cristianas y los creyentes difieren, las diferencias surgen principalmente de malentendidos humanos, o de la disensión y la discordia sembradas deliberadamente por el enemigo, de quien el Señor dijo: “es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44).

Cree que el pueblo de Dios tiene sed de Su conocimiento, de Su bendición y de Su presencia en sus vidas, y que quienes verdaderamente creen buscan Su rostro: “Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová” (Salmos 27:8).

Cree que ninguna denominación posee toda la verdad, sino que la verdad está esparcida entre las denominaciones de los fieles cristianos. Cree además que Satanás, llamado también el diablo, no quiere que la humanidad llegue al conocimiento de la verdad, sino que solo busca destruir: “El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir” (Juan 10:10).

Lo que hace dolorosa falta en este presente día malo, cree él, es una voz que clama en el desierto (Isaías 40:3; Mateo 3:3). Es decir, una fuente de verdad que no esté sujeta a ninguna denominación ni a ninguna política, sin otro propósito que predicar y entregar la verdadera Palabra de Dios, sin filtros y sin trabas de los mecanismos y la política de la religión institucional en general. El Obispo Byers escribirá la verdad tal como la entiende, sin consideración de preferencias denominacionales, de lo políticamente correcto ni del impacto económico sobre las arcas de la iglesia. Como todo obispo válidamente llamado y consagrado, está investido de la autoridad de su sagrado oficio para decidir en materias de fe, y lo hará sin pasión ni prejuicio.

Busca la unidad del pueblo de Dios, pero recuerda las palabras del Señor: “No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada” (Mateo 10:34). Seguir Su voz, por su propia naturaleza, separará lo que debe ser separado. Esta obra se llevará a cabo mediante una serie de escritos dirigidos a los fieles cristianos.


Ordenación

El 17 de agosto de 2008, por la imposición de manos en St. Paul’s Lutheran Orthodox Chapel, en Palmerton, Pensilvania, fue ordenado Ministro del Evangelio.

Carta de ordenación al ministerio de la Lutheran Orthodox Church
Carta de Ordenación al Ministerio, sellada el 17 de agosto de 2008.
Certificado que reconoce a Garland Byers como Ministro Ordenado
Certificado de Ordenación como Ministro Ordenado.
Certificado de ordenación firmado por el Arzobispo Samuel Guido
Certificado de Ordenación, firmado por el Arzobispo Samuel Guido, Jr., Obispo Presidente.

Desde su ordenación hasta su consagración, sirvió como Ministro del Evangelio en la Diócesis del Oeste de Carolina del Norte y como Director de Asuntos Legales de la iglesia.


Una carta de afirmación

En los años transcurridos entre su ordenación y su consagración, el Arzobispo Guido le presentó al Obispo Michael J. Kline. Ambos llegaron a ser buenos amigos, y el Obispo Byers se hizo miembro de la Exorcist Order of St. Michael, que entonces presidía el Obispo Kline. Asistió al Obispo Kline en diversos asuntos episcopales.

El Obispo Kline no era miembro de la Lutheran Orthodox Church, y la decisión de consagrar al Obispo Byers correspondía únicamente a esa iglesia. No se requería ninguna carta suya. Pero, a causa de la obra que habían realizado juntos, y por su firme convicción de que el Obispo Byers debía ser consagrado, el Obispo Kline se unió al juicio episcopal de que era digno y de que el llamado sobre su vida a ser obispo en sucesión apostólica era verdadero. El 18 de abril de 2013 expidió esta carta de consentimiento y afirmación.

Carta de Consentimiento y Afirmación del Obispo Michael J. Kline
Carta de Consentimiento y Afirmación del Obispo Michael J. Kline, 18 de abril de 2013. Se han ocultado los datos personales de contacto.

Consagración a la Sagrada Orden del Episcopado

El 20 de abril de 2013, en St. Paul’s Lutheran Orthodox Chapel, reunida ese día en American Legion Post 16, Slatington, Pensilvania, Garland F. Byers, Jr. fue consagrado a la Sagrada Orden del Episcopado por la imposición de manos durante la celebración de la Santa Eucaristía, y llegó a ser Obispo de la Diócesis del Oeste de Carolina del Norte.

Consagrante principal
El Reverendísimo Samuel Guido, Jr.
Co-consagrantes
Obispo Bradley A. Varvil
Obispo Michael Byus
Obispo James Thompson
La procesión
La procesión, con el Obispo Bradley A. Varvil.
El clero de pie ante el altar
El clero de pie ante el altar durante la celebración de la Santa Eucaristía.
La imposición de manos
La imposición de manos. Un obispo consagrante sostiene el libro del rito sobre el obispo electo.
Un obispo se inclina sobre el obispo electo
Un obispo consagrante se inclina sobre el obispo electo durante la oración de consagración.
El obispo recién consagrado con la cruz pectoral
Manos impuestas sobre el obispo recién consagrado, que ya lleva la cruz pectoral.

Ese mismo día, la iglesia le confirió el grado de Doctor en Divinidad, honoris causa, en reconocimiento de su labor en los asuntos y cuestiones teológicas de la iglesia, como a veces acostumbran hacer las iglesias.

Certificado de Consagración
Certificado de Consagración a la Sagrada Orden del Episcopado, 20 de abril de 2013.
Doctor en Divinidad honoris causa
Doctor en Divinidad, honoris causa, 20 de abril de 2013.

Arzobispo, y partida en caridad

Posteriormente, el Obispo Byers fue elevado a Arzobispo de la Diócesis del Oeste de Carolina del Norte. Más tarde se retiró de la Lutheran Orthodox Church. La decisión fue suya, tomada por razones personales, y no surgió de ningún desacuerdo con ningún miembro del Consejo de Obispos ni del cuerpo administrativo. Permanece en comunión con ellos. Ama a cada miembro de esa iglesia como a un hermano o una hermana en Cristo, y está agradecido por el papel que desempeñaron en llevarlo a Cristo y a las órdenes sagradas.


Obispo para las Naciones, bajo Comisión Apostólica

Después de su consagración, el Obispo Byers fue guiado a comprender que su llamamiento no era pastorear una iglesia ni servir como obispo diocesano, supervisando a los ministros de un territorio. Su llamamiento es el ministerio del Evangelio a través de la palabra escrita, y la exposición de la verdadera doctrina ante el pueblo de Dios.

Describe esa obra con las palabras del Señor mismo:

Y él les dijo: “Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.”Mateo 13:52 (RVA 1909)

Como Escriba del Reino, saca cosas nuevas y cosas viejas, y pesa unas y otras por el Evangelio de Jesucristo, con el Espíritu Santo como su guía. Se nutre libremente del testimonio de toda tradición cristiana, no habla en nombre de ninguna denominación y busca la unidad de la Iglesia de Cristo.

No reclama autoridad diocesana ni territorial sobre ninguna iglesia ni denominación, en ninguna parte. Escribe bajo la comisión que Cristo dio a Sus apóstoles:

“Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”Mateo 28:19–20 (RVA 1909)

Aunque se considera a sí mismo un Escriba del Reino, el Obispo Byers conserva la plena autoridad sacramental del oficio de obispo, y puede realizar todo acto sacramental que corresponde a ese oficio.

El ministerio de la palabra escrita, la obra del Escriba del Reino, se expone en su totalidad en Publicaciones, donde sus escritos se reúnen según su género.


Registros independientes

Los lectores que deseen verificar este registro pueden consultar lo siguiente:


Correspondencia

El Obispo Byers recibe correspondencia únicamente por correo electrónico.


Notas

*“El Reverendísimo” es la forma de tratamiento generalmente aceptada para un obispo en los Estados Unidos y en todo el Occidente cristiano. El Obispo Byers la usa por costumbre y cortesía, no por rango ni honor. Da poco peso a los títulos y mucho al carácter de quien los lleva, y pide ser conocido por su vida y su enseñanza más que por cualquier forma de tratamiento.

†El Señor Jesús habló del “Escriba del Reino” en Mateo 13:52: “Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas” (RVA 1909). Un “Escriba del Reino” es aquel que ha sido instruido en las cosas del Reino, que saca lo viejo y lo nuevo y lo pesa por el Evangelio de Jesucristo, con el Espíritu Santo como guía. Este llamamiento se describe con más detalle arriba, en “Obispo para las Naciones, bajo Comisión Apostólica.”

Sello episcopal de Garland F. Byers, Jr., con el lema Euntes in Mundum Universum

Euntes in Mundum Universum: “Id por todo el mundo” (Marcos 16:15, RVA 1909). El significado del sello se expone en El Sello Episcopal.